
Hace un tiempo me preguntaste el porqué de no haberte escrito algo aquí y no es porque no haya querido ni tampoco porque no me hayan nacido las palabras porque si se trata de ti, tengo un mar de sentimientos por expresarte, creo que el motivo de no haberlo hecho fue solo porque sufres de una insuficiencia a la afición por la lectura, diagnóstico para nada grave, remediable, si, en parte, pero no puedo inculcartelo si no gozas de ello, porque la idea no es transformarte ni transformarme, sino que adecuar nuestra morfología de pensamiento para que las partes que conforman nuestra dualidad amorosa encajen de tal manera que nuestro circuito pueda funcionar correctamente, así tu serías mi fuente suministradora de energía, yo la resistencia que consume lo que me procuras y todo el sentimiento del que me abasteces sería el flujo que completa nuestro circuito, te preguntarás que tiene que ver el circuito con todo esto, la respuesta es muy simple, deductiva, creo. Quiere decir que sin ti no funciono porque desde el día en que decidimos ser más que amigos mi mundo dio un vuelco total. Es verdad que para conseguir y más para conservar al hombre que elegiste como tu compañero fiel debes dejar muchas cosas atrás, pero cuando disfrutas cada momento con él, te das cuenta de que la elección valió la pena, y que fue el mejor camino que pudiste elegir porque él retribuye todas la perdidas que tuviste, es el único que tiene el poder de llevarte al éxtasis y darte la sensación de estar sobre una nube, el único que te sabe tocar con delicadeza y que valora cada secuencia de caricia dándote a conocer como le complace que lo hagas, él es el único que hace que tus ojos brillen cuando te dice que te necesita y que te ama, el único que te saca sonrisas con solo pensarlo, el único que te vuelve loca con cada detalle, con un beso, un susurro, una simple muestra de amor y lo más importante, expresándote diafanamente sus sentimientos...
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